Analizando un poco me he dado cuenta que los seres humanos cada día vamos de mal en peor.
Somos prisioneros de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días naufragando en un mar de enigmas y de circunstancias que pocos instantes libres nos dejan.
He designado algunos instantes a rememorar cuando fue la última vez que estando acompañada de un conjunto de personas e incluso dialogando con alguien haya escuchado algún comentario que dijera algo tan sencillo como, "ayer vi un hermoso atardecer", y aún no puedo recordarlo. Medítalo bien y estoy segura que estarás de acuerdo conmigo en que este tipo de cosas ya no se escuchan fácilmente. Puede que piensen en que esos son comentarios someros y de gente que no tiene nada en la cabeza, que mucho mejor seria debatir de temas de actualidad como son la crisis económica en el mundo y la falta de valores que vive la sociedad; el caso de Donald Trump con México y la comunidad latina, la regularización de los haitianos en nuestro país e incluso nuestro supuesto ¨racismo¨ hacia ellos; estos son temas de interés para todos ya que los vivimos diariamente, también es cierto que en el mundo existe un sin numero de cosas que vale la pena considerar pero que por decisión propia o de la misma sociedad nos hemos mantenido desvinculados de ellas.
Tan mal estamos en el mundo que es mas importante saber el alza del dolar o la gasolina en el día de hoy, que carro se compro nuestro vecino o cual fue el ultimo celular que salio al mercado, que saber como amaneció nuestra madre, o bien, enterarnos sobre todos los detalles de las controversias del momento a preguntar que tal estará ese amigo que hace mucho no vemos. Con esto quiero manifestar que tristemente hemos puesto a las personas en un segundo plano, que nos hemos vuelto veleidosos y ambiciosos, que solo nos importa lo que esta en "nuestro" mundo y cualquier situación, persona o cosa que no pertenezca a él, no merece la pena. Nos hemos olvidado que somos las personas las que manejamos al mundo y no al revés.
Lo mas irónico de esto es que estas cosas que realmente nos llenan y pueden hacernos felices no se compran con dinero, solo con un poco de nuestro tiempo.
Como decía uno de mis escritores favoritos, Facundo Cabral: ¨Nacemos para vivir, por eso el capital mas importante que tenemos es el tiempo¨.
viernes, 3 de julio de 2015
jueves, 2 de julio de 2015
Ese tipo de amor
Creo en el amor verdadero, ese que se nota en la mirada, no ese amor de apariencias, del que se exhibe en las fotos, ese lleno de egoísmos y mentiras que muchos alegan tener, no; yo creo en ese amor sin medidas, que te consume a cada instante, que te hace sentir que la vida es una eterna fiesta y que todos los días por más nublados que parezcan, tienen un arco iris repleto de colores para ti.
Yo creo en ese amor que te deja sin aliento, que te hace perder la razón, ese que busca el bien del ser amado, ese que hace que te gusten sus cualidades pero más aun, que ames sus defectos.
Creo en ese amor que remueve cada célula en ti, que te hace ver lo hermoso más allá de algo tan somero como lo es la apariencia, ese amor que hace posible la existencia de dos cuerpos fusionados en un solo corazón. Ese amor que a pesar de la existencia de miles y miles de personas te hace seguir eligiendo la misma una y otra vez.
Creo en ese amor que te hace cuestionarte como era posible que viviera antes de conocerle, ese que acelera tus latidos, que te domina, que te llena el alma de cosquillas, que nubla cada uno de tus sentidos.
Creo en ese amor que sabe a café, ese que te roba la palabra, pausa tus pensamientos, de ese que te eriza la piel, creo en ese amor que no se rinde, que lucha y que protege.
Creo en ese amor fiel, aquel que es capaz de respetar hasta con el pensamiento al que se ama aun sin sostener una relación que te compele a ello, ese amor cuyo propósito es la felicidad del ser amado.
Creo en ese amor del que se hablaba en las cartas, ese que te inspira a escribir poemas, ese amor que roba sonrisas, ese que te complementa, que te hace querer mejorar, un amor de antaño, ese que con solo mirar a quien se ama y tomarlo de la mano llena el corazón de felicidad.
Aunque suene mojigato, creo en ese amor, pero la pregunta es... ¿Existirá aun ese tipo de amor?
Solia ser...
Solía ser una de esas chicas temerosas de decir lo que piensan o sienten, solía pensar que todo cuanto deseaba y no iba acorde con aquello que los demás esperaban de mi no estaba bien. Solía dejar de hacer cosas porque a otros podría parecerles mal, por miedo a herir a los demás, cosas que realmente quería, cosas que pudieron hacerme feliz las dejé de lado por no ser egoísta, por complacer a quienes quizá no lo merecían, por poner a los demás mil veces antes que a mi misma ; solía ser un alma temerosa de mis sentimientos, de mis deseos, de mis sueños, de mis pasiones, de mis expectativas.
Era de esas personas que no toman riesgos, que viven en lo seguro, no salia de mi zona de confort, solía dar todo de mi a cambio de nada simplemente porque así lo quería y me importaba un bledo que no fuera sano para mi; solía analizar todo, cada detalle, cada paso, cada acción, cada palabra.
Solía estar viva, más no estaba viviendo, hasta un día que comprendí que el querer complacer a los demás es una tarea estúpida, sin recompensa sin sentido alguno, solía ser así hasta que me di cuenta que la vida es solo una, que solo se es joven una vez, que debía empezar a correr riesgos, tener aventuras, pensar en mi misma, olvidarme del que dirán.
Comencé a liberar mi alma de las ataduras llamadas "estereotipos de la sociedad" esas que te limitan, que no te dejan vivir, que te hacen sentir miedo de que el día que decidas dejarte llevar por lo que deseas, así como las hojas se dejan guiar por el viento, te señalaran por tus actos, te echaran a un lado y no voltearan mas hacia ti.
Comencé a vivir cuando me di cuenta que no soy perfecta y que no tengo que tratar de serlo, que solo debo ser yo misma, que es válido cometer errores más no quedarme ahí sino aprender de ellos, que no tengo porque agradar a todo el mundo, que siendo tal cual soy, con todas mis aciertos y desaciertos, mis cualidades y defectos, hay quienes me valoran y eso debe ser suficiente, pero si no lo es, al menos debo amarme yo tal cual soy y aceptarme de esta forma, aprendí que el que vive para los demás se convierte en un ser limitado y amargado que nunca estará conforme ya que todos no lo estarán con sus actos.
Comencé a vivir cuando analicé que tengo muchas aventuras por vivir, muchos errores que cometer, muchas pasiones por explotar, muchos amores por sentir, infinitos lugares a donde ir.
Comencé a vivir cuando me di cuenta que la vida pasaba cada día y yo era la que estaba estancada en el mismo lugar, con los mismos fantasmas, las mismas tristezas, los mismos desaciertos y que nada, absolutamente nada iba a variar, a no ser que comenzara a cambiar quien solía ser por quien quería llegar a ser.
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